viernes, 28 de diciembre de 2012

Elegir el sexo del bebé, es posible?


Casi no he podido ni abrir el blog estos días. Tengo a la niña y a mi marido en casa y aprovechamos para salir y hacer cosillas juntos.
Pero es cierto que en estos pocos días sin acercarme al ordenador para teclear he podido echar de menos escribir... quien me lo iba a decir...
La verdad es que me esta gustando mucho la blogsfera.
He conocido a varios padres y madres y he disfrutado mucho conociendo y compartiendo experiencias y puntos de vista distintos.



Hoy he recibido la noticia de una amiga sobre el sexo del bebé que está esperando y me he emocionado mucho al saber que era una niña puesto que lo deseaba mucho. No es la única niña que viene en camino por mis alrededores...

Me he animado a escribir sobre esto (que nada tiene que ver con el sueño infantil) porque la razón por la cual últimamente solo nacen niñas parece ser que va muy reñida a un pequeño truquillo que conozco a raíz de mi abuela y que, visto lo visto, se puede casi afirmar que funciona bastante bien y me ha parecido interesante compartirlo con vosotras también.

Este es un truquillo para escoger el sexo de tu futuro bebé al intentar concebir-le. Tiene su explicación lógica y científica (que ahora contaré) pero debemos ser conscientes de que solo se trata de un simple método para augmentar probabilidades. No es 100% fiable. No es un método mágico (aunque últimamente tengo mis dudas).

Llevo tiempo enseñándolo a amigas y compañeras de trabajo y sin exagerar puedo decir que no me he equivocado ni una sola vez.

Lógico vas a querer a tu futuro bebé sea niño o niña, pero, si nos dieran a elegir, lo haríamos?
Para las que contestáis a un sí rotundo y estáis buscando un bebé os dejo aquí el famoso método de mi abuela... jeje!! quizás ya lo conocéis pero, por si acaso...

Espero que no todas deseéis una niña, no quisiera ser la culpable del peligro de extinción del hombre sobre la tierra... ;)


EXPLICACIÓN:

Dicho método se basa en programar las relaciones sexuales. Un poco frío sí, pero así es. Recordad que también se lo podéis dejar al azar como se ha hecho toda la vida... ;)

Para que el método funcione debemos tener ciclos regulares (sean de 28 o 35 días, pero que sean regulares) y debemos conocer (más o menos) el día en que ovulamos para poder programar las relaciones sexuales según nos convengan. Dicha ovulación normalmente se produce a mediados de ciclo.

Si queremos tener una niña deberemos tener relaciones después de la regla y antes de la ovulación y protegernos los siguientes días.

Si por el contrario deseamos un niño lo practicaremos justo en el momento de la ovulación hasta la próxima regla. Antes de la ovulación deberemos poner protección.

Os he puesto esta tabla para que se entienda mejor.
 
Porque ocurre esto:
Todos sabemos y se suele decir que los hombres son los que eligen el sexo del bebé. Ellos llevan los espermas “X” o “Y” y dependiendo de quien fecunde a nuestro óvulo tendremos a un niño o a una niña.
Lo que no sabemos es que dichos espermas varían el uno del otro.
El esperma Y (niño) son más pequeños, más rápidos y más débiles, requieren condiciones de mínima adversidad, llegan primero y mueren rápidamente.
El esperma X (niña) son más grandes, más fuertes y más lentos, más resistentes en condiciones moderadamente adversas o ácidas. Además, son más duraderos y pueden esperar unos días al óvulo.
Así, si preferimos tener un niño, el espermatozoide debe llegar a las trompas casi simultáneamente con el óvulo, es decir, en el momento de la ovulación. En este caso, las relaciones sexuales pueden empezarse a partir de 12 horas antes de la ovulación y preferiblemente sólo una vez. Los espermatozoides Y, al ser más rápidos, llegarán antes y los espermas "X" quedarán atrás.

Aquí dejo un dibujillo de las trompas y el útero y el recorrido de los espermas con el ejemplo en los días de un ciclo:
Si, por el contrario, deseamos una niña, recomendaría tener relaciones después de terminado el periodo menstrual, por lo menos 1 día después, hasta 2 días antes de la ovulación. De este modo, en el momento en que ovulamos, los espermatozoides Y (niño) ya han muerto y el óvulo se encuentra con más espermatozoides X (niña) (aún vivos gracias a su resistencia) dentro de la vagina y las probabilidades de niña aumentarán.

Ejemplo:
 
No se si me he explicado muy bien... pero ahi lo dejo.
     

miércoles, 19 de diciembre de 2012

atender las necesidades reales de nuestro bebé.


Quería hablaros de muchas cosillas y la verdad es que no se ni por donde empezar...

Antes de ponerme con informaciones y con métodos quería aclarar varias cosas y creo que lo voy a ir recordando en cada entrada que coloque en este blog.


Yo no juzgo, y no intento decidir por nadie, ni cambiar de idea a ninguno de ustedes. Yo pretendo compartir información que creo de utilidad y cada cual acata y pone en práctica lo que más le conviene.


Me considero una persona abierta y respetuosa. No quiere decir que esté en contra del debate, todo lo contrario, me gusta conocer e intercambiar opiniones. De hecho, ese es uno de los motivos por los cuales abrí este blog. He de decir que me ha encantado hacerlo, me encanta escribir y me a gustado mucho el ambiente que se respira en la blogsfera y quería agradeceros a los pocos que de momento se han unido a mi blog y a todos aquellos que habéis (o estáis) participando en cada una de mis entradas. Muchas gracias y espero seguir viéndoos y que cada vez seamos más. Me a gustado conocer este “mundillo”.


Empezando un poco con el tema principal del blog (el sueño infantil) quería deciros algo: intentad olvidar un poco al tal Estivill y mirad más allá. No existe solo esa forma o la del colecho (las dos igual de válidas, repito). Creed un poco en vosotras mismas, escuchad un poco más a vuestro instinto y a vuestro interior. Sí existen estos dos métodos y claro que los dos aportan cosas buenas, seguro, pero no solo se trata de métodos y no solo se trata de estos dos métodos concretos. Ay muchas otras formas y es bueno conocerlas porque creo que han ido a dar con la clave: el punto intermedio!!


Enseñar a dormir no tiene porque ser sinónimo de llantos y obligación y ni mucho menos es sinónimo de Estivill ni de dejar solo. Cuando digo enseñar a dormir al bebé me refiero a proporcionarle toda la facilidad posible, otorgándole tiempo y ayudando-le a coger confianza en sí mismo y enseñándole que puede tener ese poquito de independencia del que esta capacitado para su edad y carácter (ni más ni menos). Significa que le acompañamos en su crecimiento dejando que aprenda todo aquello para lo cual esta capacitado de verdad. No significa que vayamos en contra de una naturaleza sino que no la estorbamos ni pongamos impedimentos innecesarios (a veces sin darnos cuenta) para que siga su curso con normalidad.


Hablado de naturaleza me he encontrado con la creencia sobre la regulación del bebé y sobre su proceso. Se suele decir que los bebés se regulan solos y que tarde o temprano todos aprenden a dormir correctamente y del tirón. Es cierto. Todos aprendemos a dormir tarde o temprano y todos acabamos durmiendo perfectamente y del tirón.


Es evidente que un bebé se va regulando y va transformando su fisiología (podéis leerlo en el articulo: ritmo biológico del bebé). Al principio cuenta con dos fases en el sueño y poco a poco va adquiriendo las otras tres fases, solo con este hecho ya encontramos un cambio que se produce de forma natural y es evidente que no todos los bebés se regulan a la misma velocidad y que cada uno tiene su propio ritmo. Ay que proporcionarles espacio y tiempo esta claro.


Pero, pasado un tiempo sin dormir por las noches (meses e incluso años), "¿estamos seguros de que es siempre por una cuestión de biorritmo o quizás haya sido una escucha deficiente de las necesidades de nuestro pequeño que nos han llevado a crear un hábito concreto?" Los bebés son de hábitos recordad.


Es muy importante escuchar e intentar comprender y entender las necesidades de nuestro bebé y cubrirlas y para eso es vital la observación.


EJEMPLO CON LA ALIMENTACIÓN:

Se suele recomendar, por ejemplo, dar pecho a demanda y es coherente, debemos dar de comer a nuestro hijo precisamente cuando éste tenga hambre. Pero, ¿estamos seguras de que le damos el pecho cuando realmente llora por hambre? ¿sabemos interpretar ese llanto?


Es muy difícil aprender a interpretar llantos y no siempre lo conseguimos con éxito. Es normal. Pero, si cuando nuestro bebé llora, quizás por sobre estimulación, nosotros interpretamos que éste necesita comer y en consecuencia le ofrecemos el pecho y esto lo repetimos en muchas ocasiones, durante días o semanas crearemos (sin habernos dado cuenta) un hábito en el que el bebé estará comiendo con demasiada frecuencia e ingiriendo más comida de la que verdaderamente necesita y además, a causa de su frecuencia alimentaria sus siestas serán cortas y quizás tendrá falta de sueño.

Entonces su mamá quizás pensará que aun no se ha regulado y le dará más tiempo. Con ese tiempo conseguirá fortalecer ese hábito que podrán acarrearle más problemas como:  
  • el bebé no tomará la parte grasa de la leche materna.
  • falta de sueño por siestas cortas e ineficientes.
  • irritabilidad y cansancio continuo.

Es un simple ejemplo de como una acción errónea puede estar estorbando el buen ritmo fisiológico de nuestro bebé incluso sin darnos cuenta.

Ay bebés más difíciles que otros. Ay bebés que se adaptan con más facilidad a las circunstancias y más fáciles de entender y ay otros que se agotan y excitan con facilidad y estos pueden ser más complicados de interpretar y necesitaremos el doble de tiempo y obervación.


Entonces, debemos escuchar la demanda de nuestro bebé y debemos dar el pecho a demanda, sí, pero la demanda real. Y es aquí donde podemos ayudarnos de una buena rutina adecuada a su edad y necesidades tanto de alimento como de sueño.


APOYO BASADO EN LA ALIMENTACIÓN:

El pecho también puede convertirse en un apoyo a la hora de dormirse. Al igual que puede convertirse el chupete, o los brazos, o el movimiento o otras cosillas que ya iremos viendo.

"Un apoyo significa una necesidad de algo externo al bebé sobre lo que éste no tiene control." Puede ser un objeto o una persona.

Si nuestro bebé se duerme sistemáticamente y absolutamente siempre y todos los días en nuestro pecho estaremos provocando, con el tiempo, un hábito y le estaremos enseñando a nuestro chiquitín que para dormirse debe usar nuestro pecho. Un poco relacionado con el problema anterior. Se dormirá, claro, pero pueden pasar varias cosas en consecuencia:

  • que nuestro bebé se despierte al poco de haberse dormido por pasar de una fase a otra. Al no conocer otra forma de dormirse que no sea con el pecho lo reclamará y deberemos ir a atender esa necesidad de la que él no tiene control. Es así como le hemos enseñado y es así como él se dormirá.
  • Al pasar de una fase a otra y despertar en otro sitio distinto al que se había dormido se asustará y volverá a reclamarnos.
  • Cada vez costará más dormirle y normalmente los despertares también aumentarán.

La clave para no llegar a convertir el pecho, ni ningún otro objeto o persona en un apoyo es siempre el mismo: tener la precaución de dejarle en la cuna semi-dormido (o donde duerma) nunca dormido del todo.

Es normal que se duerma en nuestro pecho, les relaja y les proporciona seguridad y para nada es malo que lo haga así, pero debemos tener claro algo: si dejamos que nuestro bebé se duerma con nuestro apoyo nos reclamará siempre que lo necesite, sean una, dos o 100 veces en la noche, y seremos nosotros mismos los responsables, nunca él. Si para nosotras eso no supone un problema ni a corto ni a largo plazo perfecto. De lo contrario procurad dejarle en la cuna semi-dormidos.

Para ellos no será un trauma puesto que casi ni se enterará y para vosotros tampoco. Podeis leer el articulo: bebés recién nacidos) donde explico un poco el método que considero bastante razonable para dormir a un bebé de pocos meses de edad. Todo es hacerlo sin brusquedad, tranquilidad, paciencia y dándole tiempo.

 
 
 
 
Basado en susurradora de bebés. www.susurradoradebebes.com en el articulo: ¿es cierto que los bebés se regulan solos?

jueves, 13 de diciembre de 2012

rutinas


LAS RUTINAS:

Sé de muchas familias que odian las rutinas. Consideran que es aburrido y que quitan emoción a la vida familiar. No les juzgo. Sin duda las rutinas son aburridas supongo que porque son previsibles.

No pretendo intentar hacer cambiar de idea a nadie y mucho menos si su vida diaria sigue su buen curso con normalidad tranquilidad y sin complicaciones, pero hoy quiero hablaros de estas rutinas, que, desde mi punto de vista, personal, son de gran ayuda cuando hay bebés y niños de por medio. Una opción valida, com deciamos, como cualquier otra...

  • llamamos rutina...:
Una rutina no tiene porque tener nada que ver con el hecho de estar todo el rato pegados al reloj.

Llamamos rutina a una simple secuencia de acontecimientos que se repiten diariamente del mismo modo, en el mismo sitio y a la misma hora (más o menos).

Para crear una rutina debemos seguir una estructura coherente en el día, teniendo en cuenta la edad del bebé y respetando su ritmo biológico (articulo 3). Dormir, comer, estar despierto;dormir, comer, estar despierto... esta seria una secuencia de acontecimientos, por ejemplo, para un bebé recién nacido. Según vaya creciendo iremos cambiando su rutina adaptándonos a sus necesidades.

  • ¿Porque se consideran importantes las rutinas?
Los bebés son personitas de hábitos. Aprenden con actos. Si cada día seguimos la misma estructura repetitiva de acciones supondrá para el bebé saber qué viene después de cada acontecimiento y eso le aportará seguridad, confianza y tranquilidad. Nuestro pequeño aprenderá, al pasar los días, que después de su baño viene la cena y después de la cena debe dormir y al saberlo se sentirá relajado y además no se negará, pues sabrá que eso es lo que toca.


De la misma forma a nosotros también nos beneficia. Una rutina nos ayudará a conocer las necesidades reales de nuestro bebé. Si éste, por ejemplo, se pone a llorar poco antes de la hora de comer sabremos que probablemente tenga hambre. En consecuencia, estaremos atendiendo a nuestro bebé correctamente: dándole de comer cuando tenga hambre, durmiendo-lo cuando tiene sueño y jugando cuando necesite de nuestra atención.


Al mismo tiempo, el clima familiar estará más relajado y organizado y el tiempo estará administrado de tal manera que haya cabida para atender al resto de la familia y, como no, a uno mismo.

  • añadir a la rutina repeticiones sistemáticas:
A esto lo llamo yo los rituales, que a mi, personalmente, me han beneficiado y mucho. Los bebés aprenden con hábitos, rutinas y con asociaciones. Ellos asocian las cosas que ven, tocan o escuchan a lo que ocurre o va a ocurrir.

Esta bien tener una hora para ir a dormir y comer pero, además, deberíamos hacerlo siempre de la misma manera y sitio, siempre y cuando las circunstancias lo permitan.

Un bebé sabe que cuando le ponen un babero y lo sientan en la trona es la hora de comer. Y lo saben por la asociación de repeticiones sistemáticas. Nosotros muchas veces no nos damos cuenta pero siempre, normalmente, lo hacemos del mismo modo y ellos captan el detalle. “Babero, trona, plato, mesa....= comer!!”

Con el sueño es lo mismo. Podemos diferenciar las siestas de la noche con nuestros actos y mejorar el hábito de sueño de nuestro chiquitín con un simple ritual que le ayudará a identificar la hora del sueño.

Por ejemplo:


PARA LA NOCHE:

Hay que tener presente que los bebés y los niños necesitan un rato prudencial para empezar a relajarse y preparar el cuerpo para el sueño, por eso es crucial empezar dicho ritual con tiempo y que éste sea calmado.

Podríamos empezar por un buen baño, el masaje y seguidamente su cena relajadamente.

Después siguiendo con nuestras repeticiones sistemáticas podríamos ayudarnos apagando luces, televisión y bajando persianas. Podemos ir diciéndole que es hora de dormir, puede que pensemos que no nos entiende pero acabará captando el mensaje. Le llevamos a su habitación. Luces apagadas (o semi-apagadas) le damos su biberón (si quiere), le leemos un cuento y le damos su muñequito de cada día.

Si es un bebé recién nacido deberemos ayudarnos aún de los brazos para dejarle casi dormido antes de meterlo en la camita. Ayudandole a llegar al sueño con facilidad. En el articulo "bebés recién nacidos" explicaba una fórmula respetuosa de dormir al bebé.


Evidentemente no hace falta hacerlo todo tal y como yo lo digo en este escrito. Son solo ideas. Podéis crear vuestro propio ritual añadiendo o quitando como mejor os encaje. Pero recordad seguir el mismo orden (en la medida de lo posible) cada día, en el mismo sitio y de la misma manera y hora.

PARA LAS SIESTAS:

También podemos seguir un ritual pero distinto y más corto que el de la noche. Podemos ponerle el pijama, o ropa cómoda, bajar persianas (favoreciendo el entorno), darle su muñequito...


Añadiría, para niños un pelín mas grandes capaces de entendernos con palabras, que vale la pena avisarles dos minutos antes de cualquier cambio de actividad. Ay niños que no toleran tan bien los cambios que otros. “En dos minutos comemos, voy a ir preparando la mesa, ¿me ayudas, por favor?” Si les avisamos con antelación pueden ir haciéndose a la idea de que en pocos minutos tendrán que dejar el juguete con el que estaban jugando y con suerte no entrarán en una pataleta descomunal. Pareceremos un reloj andante, es cierto, pero muchas veces funciona.


Puede parecer muy exagerado todo pero los bebés captan este tipo de señales.





Esta información está basada en el libro supernanny jo frost y susurradora de bebés.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Unidos en la carrera de la maternidad

Últimamente me encuentro con muchos padres y madres preocupados por el qué dirán sobre la educación que ejercen sobre sus hijos y esa preocupación les lleva a questionarse en muchas ocasiones, si realmente són buenos padres o deberian cambiar algunas acciones con tal de conseguir ese consentimiento social que, en teoria, les harán sentirse mejor.

Entiendo bien esa sensación, esa culpabilidad y falta de confianza en uno mismo. Ser padre no és tarea fácil y nuestro hijo no viene con un manual de instrucciones bajo brazo sobre lo que debemos y no debemos hacer. Muchas veces nos sentimos perdidos, indecisos, impotentes... y, cuando por fin, tomamos una decisión y optamos por un estilo y nos empezamos a sentir cómodos y relajados aparece la abuela, la vecina o la tia advirtiendonos de las consequencias nefastas que nos esperan con ese modo de hacer que hemos adoptado y es entonces, cuando empezamos a cuestionarnos como padres. Qué sensación más  horrible!!
¿Os habeis sentido asi alguna vez?

Yo creo en la libertad de elecciones, en los diversos caminos posibles y la variedad de opciones VÁLIDAS, ni buenas ni malas. Es decir, ¿realmente hay una sola forma de hacer las cosas? ¿solo existe un metodo correcto para todas las familias? Y, si es asi, ¿cual es?
Sinceramente, me importa poco ese metodo correcto, si es que existe...

Somos padres y madres. No somos perfectos y tampoco deberiamos intentar serlo. Errar es humano y es nuestra valiosa herramienta de aprendizaje.
Nos equivocaremos y nos arrepentiremos y rectificaremos a veces y así es como aprenderemos nostros también, con paciencia, amor y cariño. No busquemos ser perfectos.
Olvidemonos de esa vecina que te repite una y otra vez que tu bebé está mal acostrumbrado a los brazos, o de esa abuela que te recuerda que tu pequeño ya deberia dormir toda la noche del tirón a su edad. Porque sus intenciones no son malas, y es bueno escuchar todas las opiniones y consejos, pero, somos madres de nuestros propios hijos, y debemos aprender a escuchar también nuestro instinto y a nuestro bebé en concreto.

Es así de sencillo: escucharemos, leeremos, oiremos sobre metodos y opciones de educación, peró, después, seremos nosotros mismos quienes escojamos nuestro propio estilo. Estaremos informados, sí, pero seremos libres de escojer. Y no habrá nadie, o no debería haber nadie que nos cuestionara.
Porqué, tan buena es una madre que pone en práctica las opciones de estivill como esa madre que practica colecho con su bebé, dos opciones drásticas y diferentes de unas familias que quieren lo mismo que nosotros: lo mejor para sus hijos.

Así que, por favor, respetemonos entre nosotros y recordemos que, tod@s perseguimos una misma carrera con una misma meta: ser madres/padres y hacer de nuestros hijos personas felices y capaces.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

bebés recién nacidos


Ya hemos hablado sobre la naturaleza de nuestro bebé, ya hemos entendido como funciona su mente y su organismo con pocos días o pocos meses de vida. Sabemos que un bebé recién nacido pasa por dos fases en el sueño (el profundo y el no profundo) y que este bebé irá adquiriendo todas las demás fases (5 fases en total) antes de cumplir el año pero que, en consecuencia, tendrá que aprender a usarlas correctamente.

Pero, cual es nuestro papel aquí? Podemos ayudarle a conseguirlo? Como? Y, cuando?

Con el método Estivill no estoy muy de acuerdo, personalmente, jamás lo usé, supongo, también, porqué nunca me hizo falta realmente, pero por otro lado, he aprendido mucho de su libro “duérmete niño” y una de las frases que más memoricé fue que al igual que enseñamos a nuestros hijos a comer correctamente, a hablar, a caminar, a decir por favor y gracias también podemos, enseñarles a dormir.
Debo añadir, que aunque yo nunca usé este metodo por razones "X" personales no significa que no respete la opción de cada cual. No es un mal metodo, de hecho, funcionar funciona, eso lo sé seguro. Debemos guiarnos por lo que aprendemos y sabemos pero también por nuestro corazón y por nuestro propio sentido común.


Hoy quiero hablaros un poco sobre como podemos ayudarle a aprender desde el primer día, desde su nacimiento. Y así sentar unas buenas bases al proceso y conseguir un buen descanso de la familia en el futuro.


En los primeros meses de vida del bebé, 3 o 4 meses más o menos, ellos duermen cuando están cansados, ni más, ni menos. Ya dijimos que sería inútil intentar dormir a un bebé que no tiene sueño o mantener-le despierto cuando necesita cerrar los ojos. Por eso, será de vital importancia estar atentos a sus señales de cansancio. "Puede que se toquen la oreja, que bostecen, que tengan la mirada perdida o emitan algún gemido de cansancio y pierdan interés por el juguete que tenían en las manos." En ese momento, ni antes ni después, deberemos dormirle.

Para dormirle deberemos ponérselo muy muy fácil:

-un entorno adecuado:
Apagar las luces, evitar ruidos o estímulos, ropita cómoda.... también podemos envolverle. Hay bebés que les gusta sentirse arropados y a otros no, deberéis comprobarlo vosotras con vuestro hijo.
Incluso podemos ponerle música de fondo para ayudar en la relajación.


-Cojed-le en vuestro regazo:
A cada bebé le gusta una postura distinta, deberéis encontrar la que le vaya bien a vuestro pequeño y usarlo cada vez que lo necesite. Nos podemos ayudar del chupete y de unas palmaditas en el culete o del sshhhhhhh para acabar de relajar-le.

Si os dais cuenta este primer paso ya será una rutina del sueño, (cerrar luces, música, ponerle un pijamita...) todos estos pasos ayudarán a crear un habito de sueño. El bebé, con el tiempo, sabrá que esta a punto de irse a la cama, porque cada día se hace de la misma manera y ello le aportará seguridad y a la vez empezará a prepararse para dormir y no impondrá ningún impedimento porque sabe que eso es lo que ocurre siempre, cada día.
Para la noche podríamos incluir en la rutina un buen baño y el cuento, para diferenciar las siestas de la noche. Y las tomas nocturnas deberíamos hacerlas en muy poca luz para evitar sobre estimulaciones que lleguen a desvelar al pequeño.


Y ahora viene lo importante y lo que le ayudará a conciliar el sueño adecuadamente y aprender a dormir solito pero siempre estando cerca de él, respetandole y ayudandole.

-Echarle en la cama en el momento adecuado:
Mientras lo tenemos en nuestros brazos observaremos que nuestro pequeño abre y cierra los ojos relajadamente, y el ritmo de su respiración se habrá relentizado. En ese momento, justo antes de quedar dormido por completo deberemos echarle en su camita, en la postura que él prefiera, muy lentamente, siguiendo con las palmaditas y el sssshhhhh. Una vez le dejemos en la cama continuemos con las palmaditas y poco a poco quitáis la mano de encima de él.


Si al ponerlo en la cuna rompe en llanto deberemos volver a empezar con el proceso. Y así tantas veces como sea necesario para que llegue a entender que puede hacerlo, que esta capacitado para ello y que le estamos ayudando de la mejor forma posible sin presiones ni dejandole solo.

-No os alejéis demasiado:
Cuando ya hayamos conseguido dejarle en la cuna tranquilito tardará una media hora en entrar al sueño profundo y puede que este paso de una fase a otra le despierte, pero, si estáis cerca de él y os dais cuenta con un simple ssssshhh puede que baste.


De esta manera le estaremos ayudando sin trauma ninguno, SIN LLORAR, pero dejando que el último paso al sueño lo haga él y gracias ello sentaremos las buenas bases para que cuando lleguen los micro despertares sepa dormirse solito sin la ayuda de ningún elemento externo (apoyo).


Poco a poco, a medida que se vaya haciendo mayor, iremos disminuyendo el ratito de relajación en nuestros brazos porque cada vez estará más capacitado para hacerlo. Con el tiempo podrá relajarse sin necesidad de nuestra presencia constante. De esta manera es como le estaremos enseñando a estar dormido y a estar despierto.

Parece senzillo en la teoria, pero la verdad es que no es tan fácil de conseguir. Se necesita mucha constancia, paciencia y perseverancia. Peró se puede conseguir. Aprender a dormir no es algo que ocurra de la noche a la mañana así que no os desanimeis si no lo conseguis a la primera.



¿cuales podrían ser algunos elementos externos que impedirían el buen descanso del bebé y la mamá?
De ello quiero que hablemos en la próxima entrada del blog.


Os ha parecido interesante? Creéis que podemos conseguir algo con estas pocas pautas?
Recordad que esto es para bebes recién nacidos que no tienen ningún problema de sueño.





Este articulo esta inspirado y extraido en susurradora de bebes. www.susurradoradebebes.com

viernes, 30 de noviembre de 2012

ritmo biologico del bebé


Queria escribir este próximo artículo siguiendo un poco el tema del anterior escrito.

Como bien ya dije, considero que estar bien informados es esencial para tener una buena base con qué apoyarnos a la hora de educar.

En el anterior entrada hablé sobre las fases del sueño de un bebé y hoy queria profundizar un poco más en el comportamiento de un recién nacido y sus cambios a lo largo del primer año (siempre respecto al sueño).


Empezaremos con las estadisiticas de horas de sueño en un bebé:


Durante los primeros 4 meses suelen dormir un total de 16-18 horas diarias distribuidas entre la noche y el día.


A partir de los 6 o 7 meses empiezan a rebajar las horas a 14 (más o menos) y empiezan a alargar el sueño nocturno, haciendo además, dos o tres siestas diurnas.


Hemos dicho que un bebé suele dormir entre 16-18 horas al día distribuidas en 6 o 7 periodos.

Un bebé recién nacido tiene un ritmo biologico ( repetición sistemática de un tipo de actividad que realiza nuestro organismo), es decir, por ejemplo: dormir-estar despierto; dormir-estar despierto, que oscila entre 3 y 4 horas. El bebé se despertará cada 3 o 4 horas, comerá, estara despierto, lo limpiarán, dormirá de nuevo y así hasta volver a despertar para volver a repetirlo. Da igual si es de dia como si es de noche.

Para un recién nacido, cinco horas de sueño forman toda una noche, y solamente un grupo pequeño de bebés puede dormir así a esta edad.


Durante los primeros meses de la vida de tu bebé, él duerme cuando está cansado; es así de sencillo. Puedes hacer muy poco para obligar a un recién nacido a dormir cuando no necesita dormir. Por eso es importante observar sus señales de cansancio. Cuando esta inquieto, bosteza, silencioso, o pierde interés por los juguetes, y tiene una mirada vidriosa pon-lo a dormir. Un bebé que se trata de mantener despierto cuando está cansado es un bebé descontento. Con el paso del tiempo, este comportamiento desarrolla en el bebé una falta de sueño, que complica más el desarrollo de un sueño deseable.

El bebé recién nacido inicia su dormir en lo que llamamos sueño activo. Mueve los globos oculares, hace muecas con la barbilla, respira irregularmente, emite algún quejido y realiza pequeños movimientos con las extremidades. No debemos interrumpir bajo ningún concepto este tipo de sueño, aunque parezca que el niño está inquieto, porque, en realidad, es totalmente normal.

Hay bebés que incluso emiten un llanto (llamado llanto mantra) justo antes de dormirse,es un llanto corto y agudo que se distingue de los demás llantos, si acudieramos a él en seguida podriamos estar impidiendo la relajación natural de nuestro bebé. Deberemos estar atentos y observar antes de acudir a la mínima protesta, aunque cerca de ellos para cualquier cambio que se produzca y que necesite de nuestra atención.



A partir del quinto o sexto mes de vida, los niños empiezan a alargar progresivamente su ritmo biológico. Para pasar de las 3-4 horas del ciclo ultradiano a las 24 horas propias de los adultos, los bebés empiezan por alargar el primer sueño de la noche consiguiendo dormir seis horas seguidas.

Poco a poco ese sueño nocturno llegará a alcanzar las doce horas de un tirón. A ese descanso habría que añadirle las siestas pertinentes durante el día: una después del desayuno, otra después de la comida del mediodía y una última, más pequeñita, tras la merienda. Lógicamente según la edad del chiquitín tales siestas se irán abandonando hasta quedar solo la de después de la comida que no la dejarán hasta pasados los 2 añitos (más o menos).

Cuando tu bebé era un recién nacido, decidir cuándo acostarlo por la noche era fácil, porque bastaba con observar las señales de que tenía sueño (frotarse los ojos, tirarse de las orejas, etc). Ahora que es un poco más grande, es recomendable establecer un horario para irse a dormir, y también horarios consistentes para las siestas, para regular sus patrones de sueño.


Una buena rutina antes de acostarse será también muy importante. Los bebés son criaturitas de hábitos repetitivos, si cada dia hacemos y decimos las mismas cosas antes de acostarle lo asociará rápidamente al sueño nocturno. Un bañito, un masaje, un cuento, apagar las luces y repetir el buenas noches ayudarán mucho y favorecermos además su relajación, porque su relajación antes del sueño será vital e imprescindible para ayudarle a conciliar el sueño sin dificultad. Debemos intentar ponerselo fácil.


Es un resumen a groso modo porque, en realidad, no me gustan demasiado este tipo de estadisiticas, pues son tan solo eso, estadisiticas. Debeis guiaros con ellas pero teniendo en cuenta que cada bebé es distinto, habrán bebés más dormilones y otros no tanto. Lo importante es prestar atención a sus señales.

martes, 27 de noviembre de 2012

comprensión a partir del conocimiento


En el primer artículo con el que empecé este blog hablaba sobre la impaciencia que solemos tener los padres con respecto al sueño de nuestro hijo.

Nos irritamos cuando no quiere dormir o cuando se despierta cien veces en la noche y nos preguntamos cual sera el día en que empiece a dormir del tirón y sin protesta y deseamos que sea lo más pronto posible. Lo cual es lógico y natural. El sueño es indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo.


Sin el sueño no podemos recuperarnos del cansancio adecuadamente, estamos irritables, tomamos decisiones mucho más a la ligera, aumenta el riesgo de sufrir diabetes, infarto e incluso enfermedades más graves (según un estudio publicado por la revista Sleep). Por no hablar de los despistes, la disminución de la capacidad de atención o la reducción de la memoria. Así como el desánimo y la negatividad. En el momento del sueño además entramos en un estadio mental en el que los neurotransmisores del estrés (concretamente la norepinefrina) permanecen temporalmente desactivados. Según Matthew Walker, uno de los neurocientíficos responsable de este hallazgo, dormir es una terapia, un bálsamo relajante.



No debemos sentirnos mal jamás por desear dormir plácidamente ni por recordar aquellos tiempos en que, sin los hijos, dormíamos relajadamente, sin despertares y sin madrugones.


Dicho esto quería hablaros (antes de empezar con métodos y demás) sobre el mecanismo y la naturaleza de nuestro bebé a la hora de dormirse. No nos dormimos de la misma manera los adultos que un recién nacido y es importante que nosotros como padres sepamos esto.

Solo entendiendo este hecho comprenderemos a nuestro bebé y entenderemos lo que debemos hacer y lo que debemos esperar y asi evitaremos las falsas expectativas de las que hablabamos en el anterior articulo.

A la hora de dormir, todos atravesamos varias fases constantemente tanto adultos como pequeños. Pero las fases de un pequeño no son las mismas que las de un no tan pequeño.

Un adulto pasa por 5 fases de sueño, 4 subfases de sueño No REM (movimiento ocular no rápido) divididas en sueño ligero y sueño profundo, y una fase REM (movimiento ocular rápido), un tipo de sueño muy ligero.

Un bebé, por el contrario solo cuenta con dos de estas 5 fases: el sueño profundo y la fase rem.


Poco a poco este bebé crecerá e irá instaurando todas las demás fases pero mientras tanto solo podrá alternar estas dos durante la noche o siesta.

Esto és así por la sencilla razón de que un recién nacido necesita alimentarse cada ciertas pocas horas. Si éste contara con las cinco fases necesitaría más tiempo para dormir y menos para comer lo cual supondria un problema.


Los bebés entonces pasan más tiempo en sueño REM, menos profundo y más receptivo a los cambios del entorno. Luego entra en una fase de sueño profundo (no REM) del que pueden salir fácilmente despertándose. Y así toda la noche alternan ambas fases.

Alrededor de los seis meses (son estadísticas) se van adquiriendo las demás fases. Pero, como todo, es necesario que aprendan a usar o a pasar de una fase a otra correctamente, sin desvelos continuos. Como todo buen aprendizaje estará lleno de al ti-bajos. Unas noches dormirá del tirón y otras quizás se despierte 5 veces.

Cerca del año de vida de nuestro hijo, cuando ya quizás veamos que lleva una buena racha y pensemos que ya esta todo hecho aparecerán los micro-despertares, que son pequeños despertares en respuesta a la necesidad humana de estar en constante alerta y éstos se deberán aprender a utilizar de la misma manera en que ha aprendido a usar las fases del sueño. A todo ello puede que debamos añadir los miedos o las pesadillas típicas de esta edad.

Podemos decir que hasta los dos años más o menos podemos tener pequeños contratiempos para dormir.


Evidentemente, ahora no debemos relajarnos pensando que nuestro hijo de seis meses que se despierta 10 veces en la noche y que toma biberón 3 y, además, le cuesta conciliar el sueño, es senzillamente porqué está aprendido a pasar de una fase a otra.

Lógico que algo tiene que ver y lógico que quizás es un bebé comilón y necesita de alguna toma nocturna aún pero, OJO, los bebés son de hábitos y costumbres y si a algo lo acostumbramos lo pedirá infinitamente hasta que se nos agoten las fuerzas.






información extraida de rosa jove y susurradora de bebes

viernes, 23 de noviembre de 2012

¿papás impacientes?


Solemos tener una idea bastante equivocada sobre el sueño del bebé y unas espectativas poco realistas en cuanto a nuestro pequeñín. Todo ello nos provoca una gran sensación de culpa, de inseguridad, de impotencia ante situaciones adversas que nos va corrompiendo y nos impide ser pacientes y estar relajados, y, todo ello, se ve empeorado si le añadimos el cansancio que puede que estemos sufriendo a causa de noches en vela.

Es por ello que creo que deberiamos tener algunas cosillas muy claras antes de ponernos nerviosos:

Cuando hablamos del sueño en un bebé no estamos hablando del mismo sueño que en un adulto.

Cada bebé és distinto. Puede que nuestra vecina nos diga: mi bebé duerme toda la noche desde el primer día. Y nosotros, en cambio, nos preguntemos que es lo que estamos haciendo mal.

El sueño es un aprendizaje. No podemos pretender que nuestro hijo sepa dormir desde el primer momento. Debemos enseñarle, poco a poco, con respeto y tolerancia, y con mucha paciencia y teniendo en cuenta que él o ella puede que necesite más tiempo que otros bebés de su misma edad.

Todos los bebés pueden aprender a dormir bien. Es importante tener claro que es posible conseguir que nuestro pequeño duerma bien. Para ello debemos sentirnos seguros de nosotros mismos. Nuestra constancia y firmeza serán la clave para el éxito.

Una vez tengamos claros estos pequeños puntos, sera imprescindible conocer a nuesto chiquitín mediante la observación. Deberemos aprender a entenderle mediante sus distintos llantos y su lenguaje corporal.

Enseñar a dormir a un bebé no suele ser una tarea de dos días, más bien todo lo contrario, suele durar semanas e incluso meses. Es un proceso en el que deberemos ir reajustando muchas cosas constantemente y nos encontraremos con pequeños retrocesos típicos de cualquier proceso de aprendizaje. Conocer qué podemos esperar de nuestro bebé en cada etapa de su crecimiento nos ayudará a ser realistas y a no tener esas espectativas poco realistas de las que hablaba al principio.

Los bebés menores de 4 meses, por ejemplo, necesitaran de nuestra ayuda para calmarse y relajarse y posteriormente acabar durmiendose. Podremos permitirle al bebé que ese pequeño y último paso al sueño lo haga él solito, pero, su capacidad, por el momento, estará limitada y nos necesitará más de lo que pensamos. Debemos armarlo de confianza y seguridad con nuestra presencia antes de pedirle más.

A partir de los 4 meses en adelante podremos empezar a esperar un poco más de él. Podremos pedirle un poco de independencia. La clave es conseguir que él llegue a aprender a relajarse solito para poder domrmirse posteriormente. No ocurrirá de la noche a la mañana y tampoco será una progresión continua y lineal sino que estara llena de alti-bajos. Un día empezara a cantarse o entonará un llanto justo antes de quedar domrido y con el tiempo veremos que lo hemos conseguido.

Nuestro bebé se dormirá sin ningún tipo de ayuda externa (nuestra) y, en consecuencia, habrá aprendido a dormir y a pasar de una fase a otra del sueño sin la necesidad de que alguien le acune, o le de el pecho o duerman a su lado. Sus microdespertares habran pasado a ser sencillamente eso, un microdespertar, que no le llevará al desvelo completo sinó a cambiar de postura y a seguir durmiendo tal y como cualquier adulto lo hacemos, lógicamente, sin contar con los despertares por hambre que son evidentes en bebés más pequeños.

Pero para todo ello, necesitaremos una dosis de constancia, otra de seguridad, una pizquilla de conocimiento y observación hacia nuestro bebé en concreto y....mucha, mucha PACIENCIA Y TIEMPO!!





Este articulo és inspirado por susurradora de bebés.