martes, 27 de noviembre de 2012

comprensión a partir del conocimiento


En el primer artículo con el que empecé este blog hablaba sobre la impaciencia que solemos tener los padres con respecto al sueño de nuestro hijo.

Nos irritamos cuando no quiere dormir o cuando se despierta cien veces en la noche y nos preguntamos cual sera el día en que empiece a dormir del tirón y sin protesta y deseamos que sea lo más pronto posible. Lo cual es lógico y natural. El sueño es indispensable para el buen funcionamiento de nuestro organismo.


Sin el sueño no podemos recuperarnos del cansancio adecuadamente, estamos irritables, tomamos decisiones mucho más a la ligera, aumenta el riesgo de sufrir diabetes, infarto e incluso enfermedades más graves (según un estudio publicado por la revista Sleep). Por no hablar de los despistes, la disminución de la capacidad de atención o la reducción de la memoria. Así como el desánimo y la negatividad. En el momento del sueño además entramos en un estadio mental en el que los neurotransmisores del estrés (concretamente la norepinefrina) permanecen temporalmente desactivados. Según Matthew Walker, uno de los neurocientíficos responsable de este hallazgo, dormir es una terapia, un bálsamo relajante.



No debemos sentirnos mal jamás por desear dormir plácidamente ni por recordar aquellos tiempos en que, sin los hijos, dormíamos relajadamente, sin despertares y sin madrugones.


Dicho esto quería hablaros (antes de empezar con métodos y demás) sobre el mecanismo y la naturaleza de nuestro bebé a la hora de dormirse. No nos dormimos de la misma manera los adultos que un recién nacido y es importante que nosotros como padres sepamos esto.

Solo entendiendo este hecho comprenderemos a nuestro bebé y entenderemos lo que debemos hacer y lo que debemos esperar y asi evitaremos las falsas expectativas de las que hablabamos en el anterior articulo.

A la hora de dormir, todos atravesamos varias fases constantemente tanto adultos como pequeños. Pero las fases de un pequeño no son las mismas que las de un no tan pequeño.

Un adulto pasa por 5 fases de sueño, 4 subfases de sueño No REM (movimiento ocular no rápido) divididas en sueño ligero y sueño profundo, y una fase REM (movimiento ocular rápido), un tipo de sueño muy ligero.

Un bebé, por el contrario solo cuenta con dos de estas 5 fases: el sueño profundo y la fase rem.


Poco a poco este bebé crecerá e irá instaurando todas las demás fases pero mientras tanto solo podrá alternar estas dos durante la noche o siesta.

Esto és así por la sencilla razón de que un recién nacido necesita alimentarse cada ciertas pocas horas. Si éste contara con las cinco fases necesitaría más tiempo para dormir y menos para comer lo cual supondria un problema.


Los bebés entonces pasan más tiempo en sueño REM, menos profundo y más receptivo a los cambios del entorno. Luego entra en una fase de sueño profundo (no REM) del que pueden salir fácilmente despertándose. Y así toda la noche alternan ambas fases.

Alrededor de los seis meses (son estadísticas) se van adquiriendo las demás fases. Pero, como todo, es necesario que aprendan a usar o a pasar de una fase a otra correctamente, sin desvelos continuos. Como todo buen aprendizaje estará lleno de al ti-bajos. Unas noches dormirá del tirón y otras quizás se despierte 5 veces.

Cerca del año de vida de nuestro hijo, cuando ya quizás veamos que lleva una buena racha y pensemos que ya esta todo hecho aparecerán los micro-despertares, que son pequeños despertares en respuesta a la necesidad humana de estar en constante alerta y éstos se deberán aprender a utilizar de la misma manera en que ha aprendido a usar las fases del sueño. A todo ello puede que debamos añadir los miedos o las pesadillas típicas de esta edad.

Podemos decir que hasta los dos años más o menos podemos tener pequeños contratiempos para dormir.


Evidentemente, ahora no debemos relajarnos pensando que nuestro hijo de seis meses que se despierta 10 veces en la noche y que toma biberón 3 y, además, le cuesta conciliar el sueño, es senzillamente porqué está aprendido a pasar de una fase a otra.

Lógico que algo tiene que ver y lógico que quizás es un bebé comilón y necesita de alguna toma nocturna aún pero, OJO, los bebés son de hábitos y costumbres y si a algo lo acostumbramos lo pedirá infinitamente hasta que se nos agoten las fuerzas.






información extraida de rosa jove y susurradora de bebes

2 comentarios:

  1. Me siento muy identificada con el comienzo de tu post. Sí, ultimamente me enfado muchísimo cuando Iván se despierta. Pero es que no me da ni una noche buena. Tiene un año y desde que lo operaron a los tres meses no me ha dado una noche buena. Yo acuso todos esos síntomas de irritabilidad, despistes, decisiones a la ligera... Incluso creo que me está afectando a la salud. Pero todo el mundo me ha dicho que es una etapa que hay que pasar como buenamente pueda.

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  2. Te entiendo. Imagino la impotencia que debes sentir y lo cansada y agotada que debes estar cada dia. Dormir es importantisimo. Y te aseguro que es tan importante para ti como para Ivan. Él tb necesita descansar. Con la edad de tu hijo ya deberia dormir de un tirón casi todas las noches durante 11 horas por la noche y además deberia hacer una siesta al medio dia de mas o menos hora y media o dos. Eso seria lo normal, pero te aseguro que tu niño no es el único que pasa malas noches con su misma edad.

    Si quieres puedo intentar ayudarte un poco con un par de pautas. No significa que lo consigamos seguro pero podemos intentarlo. Me encantaria. Para ello necesitaria mas datos: su rutina, donde duerme y como duerme, si se despierta para comer o por otras razones...

    Un abrazo

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