viernes, 15 de febrero de 2013

Resumen: Entender al bebé y ayudar a la naturaleza.


Cualquier avance empieza con un conocimiento básico sobre la materia. En este caso sobre el sueño del bebé.

El sueño del bebé es un proceso biológico, es un proceso natural y es un proceso de aprendizaje. Y como todo buen proceso necesita su tiempo y necesita ayuda. Necesita tiempo para que dicha naturaleza haga su faena y necesita ayuda de nuestra parte para apoyar a la naturaleza en su largo camino sin estorbarlo, porque lo que nosotros aportemos influirá de un modo u otro en su aprendizaje diario.

Debemos conocer a nuestro bebé, y digo al nuestro porque cada uno de nuestros hijos son diferentes en algo por mucho que estemos cortados por el mismo patrón. No todos tienen el mismo carácter, por ejemplo.

Es bueno conocer la naturaleza de esa personita recién llegada al mundo. Es bueno conocer las estadísticas sobre el sueño infantil según la edad, pero tampoco debemos tomárnoslo al pié de la letra o pensar que son datos inamovibles.






Es bueno saber que un bebé no solo se despierta (los primeros meses) para alimentarse, sino que además, un bebé de pocos meses puede desvelarse a media noche y reclamarnos por un despertar nocturno que aun no sabe controlar y que deberemos atender. Y es bueno, diferenciar y tener en cuenta que no todos los despertares les llevarán al desvelo, porque algún día, poco a poco, lo normal será que estos despertares pasen a ser simples estados de subconsciencia de los que ni ellos mismos se den cuenta. Y será entonces cuando nuestro hijo duerma toda la noche del tirón, (como solemos decir), pero esto no pasa de la noche a la mañana, seamos realistas, no todos los bebés irán al mismo ritmo. Es inútil poder una edad límite. Podéis leer más sobre conocimiento aquí.



Con ayudar a la naturaleza me refiero a aportarle todas las facilidades necesarias. Con ayudar me refiero a acompañar.
¿cuales son algunas de las cosas que podemos aportar para ayudar a dicha naturaleza sin ser irrespetuosos?


-Rutina diaria: Las piedras angulares de una buena rutina se basan en las horas de comida y sueño. No es necesario andar con el reloj en la mano vigilando las horas exactas y estrictas y menos aún con un bebé menor de 4 meses. Pero un ritmo repetitivo y adecuado a la edad del pequeño y adecuado a sus necesidades concretas no le hará ningún daño, sino todo lo contrario. Le aportará seguridad y paz.
Leer mas Aquí


-siestas regulares: Una buena noche empieza con un buen día. Un bebé que descansa poco durante el día probablemente tenga problemas de sueño nocturno o tenga problemas para conciliar-lo por agotamiento excesivo. Y si por el contrario descansa demasiado y demasiadas horas durante el día llegará a la noche sin querer dormir por estar ya suficientemente descansado. Deberemos encontrar el equilibrio que le corresponde a nuestro hijo en concreto.
Podemos guiarnos con las estadísticas en este caso, pero repito, solo como guía.


-ritual de sueño: Los niños aprenden mucho con la asimilación de conceptos. Podemos crear un ritual de sueño que repitamos cada noche de la misma manera y del mismo modo. Puede que parezca una tontería pero llegará un día en que nuestro bebé ya esté esperando la hora de dormir después del primer paso del ritual y si lo espera no se negará a ello y estará relajado porque sabe lo que va a pasar y la relajación del bebé contribuye al buen descanso. Podemos usar un ritual para las siestas y otro para la noche, pero el de las siestas debería ser más corto diferenciando uno del otro.


-evitar la sobre excitación: Debemos evitar juegos demasiado activos sobre todo antes del momento de dormir y sobre todo con bebés más susceptibles. Leer más aquí.


-ponérselo fácil: Un buen ambiente ayudará mucho con la relajación del bebé. No es necesaria la luz y el ruido para que el bebé diferencie el día de la noche. Podeis leer afirmaciones falsas y verdaderas aquí.


-evitar apoyos: No todas desean evitar los apoyos a la hora de dormir (en ese caso pueden olvidarse de este punto) pero la realidad es que los apoyos son muy fáciles de evitar o prevenir y no tiene porque ser nada traumatizan-te ni para el bebé ni para la madre.
La verdad es que si intentamos evitar los apoyos estaremos evitando posibles influencias que estarán interviniendo en el desarrollo natural del sueño de un bebé. Todos acaban durmiendo tarde o temprano, pero no es lo mismo conseguirlo a los cinco años que al año y medio. Es un ejemplo extremo y no siempre se ralentiza el aprendizaje de este modo pero puede pasar. Es una realidad que veo a diario.

Durante el sueño los bebés y (no tan bebés) segregan la hormona del crecimiento y almacenan todo lo aprendido durante el día, así que el buen descanso es igual de importante tanto para nosotros como para ellos.

Evitar los apoyos (brazos, pecho, cochecito, coche, balanceo...) tiene ventajas importantes que son buenas conocer. Los apoyos no se convierten en hábito de la noche a la mañana. Un hábito no se consolida a no ser que se repita constantemente a lo largo del tiempo. Es por ello que los efectos de dichos hábitos no se ven reflejados hasta pasadas semanas e incluso meses.

Un apoyo puede provocar:

-Lo que debería ir a mejor con la edad puede empeorar con el tiempo. Al no saber pasar de una fase a otra el bebé se desvela y le cuesta llegar a conseguir que esos despertares se conviertan algún día en simples estados de semi consciencia.

-En vez de ir a menos puede que vayamos a más despertares nocturnos (que llevan al desvelo) de lo que habitualmente son normales. (no siempre ocurre pero puede pasar)

-Si, además,el despertar se convierte en desvelo durante la noche, deberemos volver a dormirle del mismo modo en que se ha dormido y con aquel elemento externo que conoce como su forma de dormir habitual. Negar-le nuestra ayuda en ese momento seria un tanto irrespetuoso, es así como le hemos enseñado a dormir y es así como reclamará hacerlo sea la hora que sea.

-el bebé que se duerme en un sitio y despierta en otro se asusta y se siente desamparado.


Los apoyos se pueden prevenir de forma simple. Aquí hablo sobre como dormir a un bebé sin dejarle llorar, estando a su lado, con amor, paciencia, comprensión y cariño.
Aquí hablo sobre como los brazos son una necesidad del bebé y sobre como no tienen porque suponer un apoyo con el tiempo.


A mi modo de ver (personalmente) dentro de los apoyos no entran ese grupo de familias que deciden colechar en sus casas. El colecho es una forma de vida, no una forma de dormir a sus hijos y estas familias que colechan también pueden evitar según que apoyos. No es incompatible.
Es distinto colechar por decisión familiar que colechar por aportar una solución rápida a un problema de sueño.
No todos los padres desean colechar y no todos se sienten a gusto de dicha forma. Y tan feliz puede ser un niño que duerme en cama individual como uno en cama compartida. Es un hecho.



Pero de lo que jamás jamás jamás debéis olvidaros es de vuestro instinto, vuestro sentido común y vuestro corazón. Los métodos rígidos que sirven para todos los niños no existen. Se pueden conocer pautas, consejos y trucos pero no todos os funcionarán a vosotros y no todos tendrán el mismo efecto. Hay que encontrar el equilibrio entre los razonamientos teóricos y la escucha del bebé en concreto. Pero eso ya es solo faena vuestra y de nadie más a base de observar y observar.



Aquí dejo este resumen sobre todo lo escrito hasta el momento en este blog con enlaces a entradas anteriores que hablan sobre prevenir problemas de sueño a largo plazo.



Seguiremos sobre como solventar los problemas que ya están en vigor y que deseamos cambiar.


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