lunes, 10 de junio de 2013

Primera ecografia y lactancia materna


Con tantos días sin asomarme por aquí se me acumulan las cosas de que hablaros.

Ecografía de las 12 semanas.

El día 3 de Junio tuve la primera ecografía, por fin.

El bebé está estupendamente, que es lo más importante. Vinieron conmigo a la visita mi maridín y mi pequeñaja. Me hacía ilusión que ella estuviera presente pero la verdad es que a la pobre no le gustó mucho lo que vio. Se asustó al verme en la camilla tumbada, con las piernas espatarradas y con una mujer hurgándome (fue ecografía vaginal). Le costó un poco relajarse y de todos modos no le dio mucha importancia a lo que veía en la pantalla (aunque eso ya me lo esperaba, es pequeña aun).

Insistí a la ginecóloga para intentar ver el sexo del bebe. Me dijo que podíamos sospechar, pero que no era seguro. La chica fue muy maja y se mojó: ¡Tiene pinta de ser otra niña!
 
 

Pobre marido mío. Él deseaba un nene… Aunque se lo tomó estupendamente. Yo ya le avisé. Mis teorías enfocaban hacia una niña, así que… Podéis leer mis teorías aquí.

-Para el próximo,- le dije.

Me mira con cara de “será una broma…”…:

-Ni lo sueñes, conmigo ya no cuentes para un tercero- añadió.

Está claro que no quiere más hijos. Jeje. Aunque tampoco me lo propongo (por el momento, como mínimo).

 
Planteándome la lactancia materna:

Sé que ahora me echaríais a los lobos muchísimas de vosotras por estar siquiera pensándolo, pero no quiero mentir a nadie, y menos a mí misma.
Mi instinto animal o mi instinto natural lo debo de tener un poco atrofiado porque la verdad es que dar de mamar no llama mi atención. Es así de sencillo. Seré una madre desnaturalizada, o un bicho raro, pero me cuesta imaginarme a mí misma dando teta a mi bebe.

Adoro las mamás que dan de mamar allí donde les place, sin pudores, sin prejuicios. Adoro a las madres que llevan lactancias exitosas y duraderas y adoro a las madres que defienden la lactancia con uñas y dientes, porque, si no fuera por ellas, cierto es que ahora mismo no me estaría planteando siquiera la simple posibilidad de dar de mamar. Mi decisión hubiera sido clara: biberón y punto.

Me pregunto una y otra vez: ¿Seré capaz yo de llevar a cabo una lactancia exitosa a pesar de las posibles dificultades (mastitis, grietas…), teniendo en cuenta que directamente no llevo dentro el deseo puro y duro de dar pecho? Es decir, imagino que cuando deseas algo luchas por ello ante cualquier obstáculo y normalmente el deseo te lleva a la victoria por que perseveras en ello, pero, ¿y si no hay deseo?. ¿Debo como mínimo intentarlo?, ¿Es justo para el bebé que tome en consideración la mera intención de solo intentarlo? Es decir, ¿es justo empezar para luego dejarlo? No lo creo. Pero si no lo intento, ¿sabré algún día si ese instinto atrofiado se puede reparar?
Como veis, estoy hecha un mar de dudas.

Sé de la importancia sobre la leche materna para el bebe, pero además pienso mucho en los múltiples beneficios que aporta la lactancia:
-Gastos económicos “zero”.


-Leche siempre preparada, caliente.
 
-Fácil de transportar.

Pueden parecer tonterías pero pensándolo bien la comodidad también hay que tenerla en cuenta de vez en cuando.
No sé si conocíais a alguna persona con el mismo sentimiento que yo o realmente me puedo tomar por fuera de lo común o normal. Ojalá me digáis que sí, que tengo compañeras de sentimientos compartidos y poco naturales, porque a veces me siento mal conmigo misma por no desear dar a mi futuro bebe lo mejor para él o ella.

Aún tengo tiempo y me lo voy a tomar con calma.